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El derbi de los balcones

El último partido de La Liga disputado por el Real Betis, antes de la pandemia, fue el 8 de marzo en el Benito Villamarín, un Real Betis – Real Madrid cuyo histórico resultado daba un aire de esperanza a una parroquia verdiblanca que se preparaba para la esperadísima siguiente jornada, el Gran Derbi, a disputarse en el Ramón Sánchez Pizjuán.

Ese partido nunca se jugó. El campeonato quedó suspendido por la declaración de estado de alarma motivado por la pandemia originada por la COVID-19, situación que obligaba a todo el país a recluirse varios meses en un duro confinamiento sin precedentes.

Tras 3 meses sin fútbol la competición volvió con el mejor partido de todos. Pero sin público y sin alma.

El Gran Derbi, Un partido histórico del fútbol español

Un partido histórico por las circunstancias. Con muchos días de por medio para repasar y revisionar toda una era de derbis con todo tipo de resultados, desde goleadas por parte del equipo local, victorias históricas visitantes y empates sin goles y sin juego que ya nadie recuerda. Aquel 0-3 del 96/97 donde un todopoderoso Tomás "Monseñor" Olías terminaba por firmar la goleada batiendo al entonces portero Monchi. El 0-1 de la 94-95, donde un solitario gol del penalti cometido por Diego a Cañas, y tirado por Alexis.

Un Betis recién ascendido, tras años de sufrimiento ganó 2-4 en el Pizjuán

El "Pizjuanazo"

Si nos remontamos al siglo pasado, hay partidos disputados en el Sánchez Pizjuán que también ocupan su merecido lugar en la memoria colectiva. Toda la ciudad recuerda el día en el que se disputó el primer encuentro oficial en el actual feudo sevillista, en septiembre de 1958. Un Betis recién ascendido a Primera tras años de sufrimiento, años en los que sobrevivir ya era un logro. Tras pasar varias temporadas un calvario por campos de Tercera y Segunda, por fin conseguía su pase a Primera en la temporada anterior. Su vuelta a la élite se daría en, teóricamente, el peor escenario posible y contra el rival que más le odiaba, el Sevilla que se encontraba entre los mejores equipos del país y que, para más inri, había organizado toda una fiesta con la intención de celebrar la inauguración de su nuevo y mastodóntico Estadio. Como otra tantas veces, el Betis sacó fuerza de orgullo dando la campanada. Jugando al ritmo marcado por Luis del Sol, los verdiblancos consiguieron un sonado triunfo, siendo el resultado final de 2-4. Precisamente, en ese encuentro, jugaría el primer extranjero que tuvo el Betis en su historia, Janos Kuszmann. El húngaro anotaría dos de aquellos cuatro goles que pasarían a la historia del célebre “Pizjuinazo”. La década de los 80 fueron años de estabilidad para el Betis, pero que no se tradujeron en victorias en el Sánchez Pizjuán. Desde el descenso producido en 1978 y su posterior ascenso en el 79, el Real Betis jugaría 10 temporadas seguidas en la máxima competición nacional, lo que convirtió el gran derbi en un encuentro rutinario. Sin embargo, las derrotas en el Sánchez Pizjuán eran continuas, una tras otra, mínimos resultados a favor del equipo de Nervión que luego eran respondidos en el Benito Villamarín. En esta continuidad derrotista se produce un inciso, la victoria lograda en 1987 (1-2). La racha quedaría cortada con 2 goles del máximo goleador del club en primera, el Poli Rincón. El Betis, tirando de gallardía más que de técnica, remontaría el 1-0 anotado por Moisés. Parra, Gabino, Calderón, Hadzibegic o un jovencísimo Diego, fueron algunos de los jugadores béticos ganadores en aquella jornada.

A puerta cerrada;
Un derbi diferente

Para trasladar lo que se siente en un partido tan especial, el Betis cuenta con jugadores canteranos y veteranos, como el capitán Joaquín, siendo el portuense el que más derbis ha disputado en la historia del choque, contabilizando la totalidad de 22 derbis jugados. No es un duelo en el que el internacional portuense haya firmado buenos números, pero, recientemente, ha sido clave su participación, sobre todo en el partido de la 2018-2019, en el que un cabezazo suyo concedería la victoria in extremis a los balompédicos en el Villamarín. Joaquín, acompañado por jugadores a los que no les hace falta que nadie le explique cómo va un partido de este calado. Es el caso de un campeón del mundo, Nabil Fekir, quien guarda en su maleta de la experiencia el recuerdo de partidos semejantes allá en Francia, disputados por su Olympique Lyonnais contra el Saint Etienne. En la ida, el mago francés ya avisaba de cómo vive él este tipo de partidos: "Lo más importante es ganar. Como decimos un Francia, un derbi no se juega, se gana" declaró días antes del encuentro disputado en el feudo verdiblanco.

Un partido de incógnitas

Sin precedentes ni referencias
Después de los meses de parón sin competición nadie sabe cómo llegan los equipos a este acontecimiento. Sólo los números que quedaron congelados por el COVID19 en marzo. El conjunto sevillista, tercer clasificado con 47 puntos, y los béticos en la llamada tierra de nadie, posición duodécima, con 33 puntos. Nuestro Betis, sin bajas significativas, sin sanciones acumuladas. Con jugadores lesionados de larga duración, a los que este parón les vino bien. Como Juanmi. El entrenador, Rubi, tuvo tiempo para estudiar aquellos errores incapaces de solucionar en plena competición. Tiempo para reflexionar, y presentar un conjunto consistente y equilibrado, no sólo para este partido, sino para el tercio de temporada que quedó pendiente de disputar. El confinamiento parecía bienvenido en Heliópolis. El Sevilla de Julen Lopetegui, uno de los equipos que presentaba mayor equilibrio tanto en ataque como en defensa, tras Real Madrid o Getafe, y todo apuntaba a que este derbi, se decantaría, como casi siempre, por decisiones tácticas, más que por la calidad de los jugadores.

Loren o Borja Iglesias
Un dilema que no cambia

Rubi, el técnico natural de Vilasar de Mar volverá a encontrarse con dilemas del pasado: Borja Iglesias o Loren. Los números del marbellí superan a los del panda. Mientras que en toda su carrera Loren lleva disputado 4552 minutos, Iglesias ha jugado en la suya 4492 minutos. La estadística de la temporada 19/20 respecto a minutos jugados también es favorable para Loren: 1535 minutos contra 1387 minutos. Es significativo que, muchos de los minutos disputados por Borja, han sido en las últimas jornadas del torneo. Loren presenta hasta ahora un “expective goal” de 0.40 e Iglesias no alcanza los 0.20. Y los más importante los goles. Mientras que Loren presenta 9 goles, Borja cuenta con 3 dianas. Aunque tras el parón, estos números solo servirán de referencia, pueden ayudar al técnico catalán a una toma de decisiones.
0.40

Loren: Expective goal

0.20

Borja: Expective Goal

23,6

Loren: 9 goles

7,8

Borja: 3 goles

Expective Goal (EG):

Es la probabilidad de que un tiro dado termine en gol. Es una estadística cuyo resultado nos indica los goles esperados. La cifra que obtenemos se refiere a los goles que el jugador ha podido marcar en base a la cantidad y calidad de los disparos realizados. La estadística va obteniendo consistencia y relevancia con el paso de los partidos.

«La pasión por un club de fútbol nos ayuda a no sentirnos solos, y no hay día más apasionado que la jornada de derbi contra el rival odiado»

(Simon Kuper, periodista y escritor británico, columnista de Financial Times)

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